He visitado tierras perdidas, he compartido la mesa con reyes antiguos, he hablado con los mismos dioses, he asesinado a terribles demonios, he robado reliquias de las que ni siquiera haz oido nombrar, he sobrevivido a poderosas tempestades, me he visto de frente contra la cara de la muerte, he amado mujeres, he compartido celda con los peores bandidos y aun... aun hay cosas en este mundo que me sorprenden.

Mi nombre es KEH y esta, es mi historia

domingo, 26 de marzo de 2017

Buenos dias!

Saludos a todos los que alguna vez les interesó esta historia. Hace casi cuatro años que no subo material nuevo a esta pagina. Pero por fin, después de muchísimo tiempo. Esta aventura continua con la mini serie escrita de Una historia de flores y cenizas, esta es una crónica que narra la historia de Nextli, se que no la conocen, pero es momento. Ya que es un personaje que definió parte de lo que seria después Tzub y enemigo de Keh. Posiblemente haga un dibujo de la chica luego, por ahora, aquí esta:


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CRUZADA MITOLÓGICA

Presenta:


Una historia de flores y cenizas

Capítulo 1 – Las flores crecen aun entre cenizas

Sus pasos eran veloces, pero estaba lejos de poder ir corriendo, aunque ella lo intentaba, lo intentaba con esmero, sin embargo se encontraba muy cansada y herida para continuar, eran pequeñas heridas que hacían que parte de su sangre le cubriera el rostro, que su rodilla izquierda pareciera que necesitase un empujón para salirse de su sitio. Pero necesitaba moverse rápido, sus perseguidores la alcanzarían pronto si se detenía a descansar o tratar sus heridas. Pronto, el brillo del fuego y las ornamentales dorados comenzaron a hacerse visibles mientras relucían entre la no tan densa hierba. Estaban ya muy cerca de dar con su objetivo, la chica de cabello negro, recogido con una peineta de flores negras, conocida como Nextli, solo podía agradecer que fuera de noche, pues la oscuridad era un manto con el cual estaba familiarizada.

La distancia se acortaba cada vez más y más, pero ella ya no podía seguir, jadeaba inconsistentemente mientras su sangre y sudor se entremezclaban hasta escurrir entre sus labios, era un sabor desagradable, salado, pero para nada desconocido. Finalmente había topado con un peñasco lo suficientemente alto como saber que podría morir si caía ahí… podría, sin embargo, moriría de igual forma si dejaba que diesen con ella. Los macahuitl y las lanzas rompían con fuerza la hierba alta, mientras el enjambre de personas murmuraba indicaciones a sus compañeros 
-       ¡Ey, revisa por ahí! ¡Atrás de esas piedras!
-       Encontré huellas! Van hacia el borde del cerro.
-       Prepárense y esta vez, que nadie se distraiga

Nextli extendió sus manos al frente para mirar sus brazos, cubiertos de Sangre humana, rodeados de largo tatuaje que recorría cada brazo y sus piernas, cuatro tatuajes que recorrían cada extremidad y se conectaban en la parte alta de la espalda de Nextli, justo antes de donde terminaba el cuello. La chica dio tres pasos al frente y esbozo una sonrisa mientras cerraba los ojos.
-      ¡La veo, allá! ¡En la formación de piedras! -grito uno de sus perseguidores

Antes de terminar de escuchar estas palabras, la chica de ojos grises y negra caballera, salto al vacío. Rogando que el río que recordaba estaba abajo, llevará agua.
      -          En tus manos dejo mi cuerpo y mi alma Xipe-Totec, que sea tu voluntad mi destino.
Dicho esto, se precipito sobre la gran brecha rocosa, precipitándose y rezando por no morir aun, aun tenia cosas que hacer, como cumplir su sueño.


Era temprano y prometía ser un día soleado sobre los extensos territorios controlados por los Azteca, un joven caminaba distraídamente junto a un arroyo, silbando una vieja canción para niños. De pronto se detuvo a descansar, alborotándose su cabello para intentar refrescar su cabellera del calor que comenzaba ese día, era ya el segundo mes sin lluvias y en una semana se cumpliría él tercero. De pronto, dejo de silbar pues una silueta al borde del arroyo llamo su atención. El adolescente se levantó de golpe y corrió hacia donde yacía inerte una joven mujer de larga cabellera negra y de complexión delgada, completamente empapada y con moretones y rasguños en toda su piel.
-      ¡Ey! ¿Estás bien? – pregunto en cuanto estuvo cerca de ella – ¿Qué pasó? -Susurró mientras tomaba entre sus brazos a la doncella – Te llevare a casa

Mientras la levantaba, la chica logro susurrar “Nextli”, el joven no pudo más que suponer que se trataba de la identidad de la mujer que reposaba en sus brazos.
-           Te llevare a casa. Seguro mi hermano sabrá que hacer.

La noche cayó y la chica seguía inconsciente, con algo de fiebre. Un curandero había ido y aplicado algunos ungüentos en la chica para sus heridas, unos aromas para limpiar el aura del lugar y un brebaje bastante raro para intentarla animar.
      -          Hiciste bien en avisarme en cuanto la encontraste – dijo el curandero -Esta chica tuvo suerte de que estuvieras tonteando por allá, Tzub.
      -          No estaba tonteando, estaba buscando unas plantas – replico el muchacho
      -          Sea cual sea el caso. Solo hay que esperar a que la chica despierte y…
      -          Ugh…

La doncella comenzó a despertar, pero se veía en su rostro que aún estaba dolida de su gran caída, en cuanto pudo se inclinó hacia delante para quedar sentada, mirándose las manos, sorprendida de seguir con vida “gracias mi señor” se dijo a sí misma.
      -          ¿Dónde… estoy? – dijo mientras veía con cautela a los dos hombres que lo rodeaban
      -          Esta es mi casa – dijo Tzub – Te encontré inconsciente en el rio herida y te traje aquí. Él es mi amigo Yoltic y es quien ha intentado sanarte
      -          Gracias -dijo ella - Pero lo mejor será que me vaya
      -          Aún está herida pequeña niña…
      -          Nextli… mi nombre es Nextli Xochitl. Y es enserio, necesito irme.

La chica se llevó la mano a la cara y respiro profundo
      -          Agradezco mucho su ayuda, pero hay gente que me debe estar buscando.
      -          ¿Tu familia supongo?
      -          Si… mi familia.  
      -          Al menos quédate hasta que amanezca – insistió Tzub – para que recuperes fuerzas y eso, mi hermano debe volver pronto y mi hermana esta calentado algo de comer afuera
      -          Pero…
      -          Insisto – dijo Tzub tomándole de la mano instintivamente – por favor
      -          Está bien – ella solo lo miraba y le sorprendía que alguien la tratara asi – Me quedare hasta el amanecer
      -          Perfecto

Dicho esto, Tzub se levantó y salió afuera de la habitación, buscando a su hermana para avisarle que esta noche cenarían cuatro personas. En tanto, Nextli miro su propia mano, aquella que hace un momento aquel extraño y energético chico había tomado.
      -          Tzub es un gran chico sabes – dijo Yoltic mientras se levantaba – Quizá no es la típica persona que no se despega de una persona hasta que se recupere – Yoltic miro la expresión de incredulidad de Nextli – Pero fue a mi casa y casi me trajo a tirones, después de eso se puso a trabajar en sus responsabilidades, pero a cada momento volvía a preguntar por tu estado… en fin, yo también me retiro. Deje un brebaje a tu lado, trata de tomarlo unos días durante la mañana y la noche.

Esa noche, Nextli conoció a Tzub y a su hermana Maya, dos personas que le agradaron bastante, también conoció a Keh, un joven bastante serio y que le causo bastante intriga el hecho de que se mostró bastante distante de ella, cuando los otros dos no habían hecho más que intentar fraternizar con ella. Aun así, ninguno de los tres le pareció una amenaza… si lo hubieran sido, sus negros tatuajes hubieran emergido instintivamente, pero no, estaba ocultos ahora bajo su piel, sin revelarse. Nextli agradeció eso, no quería tener que lastimar a aquellas personas que lo habían tratado tan bien. Sin embargo, ella sabía que tenía que irse pronto… Era una pena, le agradaba ese lugar, pero había matado a un político bastante importante y pronto irían por su cabeza de nuevo, la vida de una asesina era solitaria…
      -          Por qué me trajiste a un lugar así – susurro Nextli – Mi señor, ¿Por qué me muestras una vida que nunca podrá ser mía…?


Nextli cayó dormida, teniendo el sueño más tranquilo, que jamás, en sus 15 años de vida, había tenido, todo por culpa de la Orden de las flores de negras.


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